Esta obra de Mónica Cuba es una pieza pictórica intervenida sobre madera recuperada, donde el soporte irregular se convierte en parte esencial del lenguaje artístico.
La figura femenina, estilizada y de rasgos serenos, aparece envuelta en una paleta dominada por azules con veladuras en tonos óxidos y rojizos, generando una sensación de introspección y calma. El desgaste natural de la madera con bordes erosionados y textura cruda aporta carácter, autenticidad y una estética orgánica que dialoga con la fragilidad de la figura.
La composición vertical acentúa la elegancia del personaje, mientras que el tratamiento pictórico, casi etéreo, sugiere una narrativa íntima y contemplativa. Es una pieza única que fusiona arte contemporáneo con materialidad rústica, ideal para espacios sofisticados que buscan identidad y sensibilidad artística.