Este conjunto de cuatro iglesias de techo, realizadas hacia la década de 1970, constituye un testimonio elocuente de la cerámica tradición del pueblo de quinua. estas piezas, colocadas tradicionalmente sobre las cumbreras de los tejados como elementos de protección para los habitantes del hogar, son símbolo de la fe religiosa de quinua reinterpretada desde la mirada popular, donde el templo se convierte en símbolo de comunidad, memoria, devoción y amparo. modeladas a mano con un lenguaje formal sobrio y expresivo, las iglesias de techo son probablemente las piezas más representativas de esta tradición alfarera, condensando la continuidad de un imaginario colectivo transmitido de generación en generación y reafirmando a quinua como uno de los principales centros de creación cerámica del perú.